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La Constitución Política de Costa Rica de 1859 es uno de los documentos
En la novela se citan especialmente los Artículos 41 y 42, que regulaban la pena de muerte en Costa Rica. Estos artículos establecían con claridad las bases jurídicas para los fusilamientos de la época, incluyendo el ejecutado contra Mora en 1860 en La Angostura, Puntarenas. Su inclusión en la narrativa no es incidental: forman parte de la estructura de silencios, omisiones y decisiones estatales que contribuyeron a modelar la memoria oficial del país.
La Constitución de 1859 también es clave para entender cómo, al mismo tiempo que la nación buscaba reorganizarse políticamente tras la invasión filibustera, se tomaban decisiones que posteriormente tendrían consecuencias profundas en la construcción del olvido —uno de los ejes centrales de la trilogía. Al analizar este documento, el lector puede observar no solo el espíritu jurídico de la época, sino también cómo determinadas normas facilitaron o legitimaron procesos políticos que marcaron el rumbo de la memoria nacional durante décadas.
Por ello, esta Carta Magna no es únicamente un artefacto del pasado: es un testimonio vivo de las tensiones entre derecho, poder y narrativa histórica, y un punto de entrada esencial para comprender la dimensión documental de Aguas Silenciadas y La Frontera del Agua.