(Tercer libro de La Trilogía de las Aguas del Olvido)
Durante más de siglo y medio, Costa Rica ha librado batallas diplomáticas, jurídicas y geopolíticas por el dominio, uso y narrativa del Río San Juan. Desde el Tratado Cañas–Jerez (1858) hasta los recientes litigios ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya (2005–2018), el país ha defendido sus derechos con argumentos históricos, cartográficos, jurídicos y ambientales.
Pero en todos esos casos —sin excepción— Costa Rica presentó su defensa sin mencionar la Campaña de Tránsito (1856–1857) ni la operación fluvial que definió de manera absoluta la realidad territorial y geopolítica de la región: la captura costarricense del río, de los vapores interoceánicos, y del corredor que conectaba el Atlántico con el Pacífico.
Ni los alegatos ante Cleveland en 1887,
ni la reclamación de soberanía por Isla Calero,
ni el diferendo por el dragado del San Juan,
ni los procesos por invasión, daños ambientales o militarización del río,
hicieron referencia alguna a la campaña militar más estratégica de la historia centroamericana.
Es como si, en pleno siglo XXI, la diplomacia costarricense hubiese litigado con un vacío de memoria: como si el país hubiese renunciado voluntariamente a uno de sus episodios militares más decisivos, dejando un hueco narrativo que debilitó —sin necesidad— la profundidad histórica de su posición.
La Frontera del Agua explora ese vacío.
Este libro responde tres preguntas esenciales:
1. ¿Por qué Costa Rica nunca utilizó la Campaña de Tránsito en sus litigios internacionales?
La investigación muestra que el silenciamiento comenzó en el siglo XIX, cuando la figura de Máximo Blanco Rodríguez resultaba incómoda para la élite política que ascendió tras la caída de Mora. El silencio continuó en el siglo XX, con una Segunda República que reescribió la identidad del país como nación “pacífica”, borrando —intencionalmente o no— todo rastro de memoria militar victoriosa.
El libro cierra la trilogía con una afirmación contundente:
La memoria no es pasado; es soberanía.
2. ¿Cómo habría cambiado la defensa costarricense si hubiese incorporado su victoria fluvial?
Reconstruyendo expedientes, mapas, notas diplomáticas y sentencias, el libro plantea de manera documentada que Costa Rica litigó durante 150 años sin usar una de sus pruebas más contundentes: la posesión efectiva del río a través de la captura de la Ruta del Tránsito y de los vapores que la hacían funcionar. Fue una omisión estratégica que dejó espacios interpretativos aprovechados por Nicaragua.
3. ¿Qué oportunidades tiene Costa Rica para recuperar su narrativa, su historia y su posición geopolítica?
El libro propone una reconstrucción moderna del valor estratégico del río en el siglo XXI: rutas logísticas, puertos secos, corredores interoceánicos, hidroestrategia y diplomacia de recursos hídricos. Sugiere que la memoria histórica —lejos de ser un lujo académico— es una herramienta de poder que Costa Rica aún no ha utilizado.
La Frontera del Agua es un recorrido por los grandes pleitos jurídicos, las fronteras móviles del San Juan, los arbitrajes internacionales, las negociaciones olvidadas, los mapas perdidos, los silencios heredados… y las oportunidad