Una reconstrucción histórica de la campaña fluvial olvidada (1856–1857)
Aguas Silenciadas es un estudio histórico-documental que examina uno de los fenómenos más persistentes de la memoria colectiva costarricense: la eliminación deliberada de la Campaña de Tránsito (1856–1857) y de su principal artífice militar, el mayor Máximo Blanco Rodríguez, de la narrativa institucional y del imaginario nacional. A partir de fuentes primarias —diarios militares, correspondencia diplomática, archivos norteamericanos y europeos, testimonios censurados y documentos de Estado—, el libro reconstruye tanto los hechos como los mecanismos de su borrado.
El eje central del análisis es la operación de olvido emprendida por sectores de la élite política costarricense a partir del año 1857. El libro sostiene que esta omisión no fue accidental ni resultado de “lagunas historiográficas”, sino un pacto político de conveniencia, surgido tras la caída del presidente Juan Rafael Mora y consolidado por sus adversarios. Aguas Silenciadas argumenta que la figura de Blanco —militar profesional, carismático, victorioso, independiente, autor de un diario crítico y testigo incómodo— representaba un obstáculo para una narrativa nacional que privilegiaba a determinados actores y relegaba otros a la sombra.
El libro traza una continuidad entre aquel silenciamiento decimonónico y la forma en que, durante el siglo XX, particularmente bajo la Segunda República, se adoptó y fortaleció una visión nacional basada en la excepcionalidad pacifista, la desmilitarización y la reinterpretación simbólica del heroísmo. Dentro de este nuevo marco narrativo, la figura de Blanco —estratega militar, protagonista de operaciones fluviales ofensivas, símbolo del poder armado del Estado— resultaba inconveniente. La memoria oficial prefirió enmarcar el conflicto de 1856 en episodios más fácilmente domesticables, como Rivas y Santa Rosa, dejando fuera la dimensión geoestratégica del San Juan y el impacto que tuvo en la política interoceánica del siglo XIX.
Aguas Silenciadas también examina cómo esta omisión afectó la forma en que Costa Rica enfrentó sus principales disputas limítrofes en los siglos XIX y XX: el Tratado Cañas–Jerez (1858), el Laudo Cleveland (1888), los litigios derivados del Tratado Bryan–Chamorro, y las resoluciones más recientes ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. El libro argumenta que la falta de comprensión histórica integral del dominio fluvial del San Juan debilitó la narrativa estratégica costarricense, dificultó la construcción de una doctrina coherente y limitó la capacidad del país para articular una posición plenamente fundamentada en su propia experiencia militar y territorial.
A través de un análisis crítico de documentos de época, prensa histórica y manuales escolares, el libro pone en evidencia las transformaciones discursivas, las prácticas de canonización y los sesgos ideológicos que moldearon la memoria nacional. Se demuestra que la desaparición de Blanco de los relatos patrios no fue un accidente del tiempo, sino el resultado de una activa ingeniería política de la memoria.
Aguas Silenciadas, lejos de ser un ajuste de cuentas historiográfico, propone una recuperación integral de la verdad documental y una reconsideración madura del pasado. Su propósito es doble: por un lado, rescatar un episodio trascendental para la historia centroamericana; por otro, ofrecer a las generaciones actuales una comprensión más completa de cómo se construyen, manipulan y disputan los relatos nacionales.
Es, en síntesis, un libro que ilumina los mecanismos del olvido y demuestra que, a veces, la mayor victoria de un pueblo es recordar lo que durante un siglo y medio se le impidió conocer.