
El Río San Ju
La Campaña de Tránsito (1856–1857), punto por punto
El Río San Juan no fue solo una frontera natural: fue el escenario decisivo donde se definió la supervivencia de Costa Rica frente al proyecto filibustero de William Walker.
Entre finales de 1856 y comienzos de 1857, el mayor Máximo Blanco Rodríguez condujo a unos doscientos soldados costarricenses a lo largo de este corredor fluvial estratégico, desde el interior del país hasta el Caribe, capturando vapores, fortines y controlando la ruta interoceánica.
Este mapa recorre, de izquierda a derecha (de oeste a este), los puntos clave de esa campaña olvidada.
📍 Origen de la expedición: el interior de Costa Rica
San José → Muelle San Carlos
La hazaña no comenzó en el río, sino en tierra firme.
Desde San José, la Columna de Vanguardia emprendió una marcha extenuante hasta el Muelle San Carlos, en el curso alto del Río San Carlos, afluente del San Juan.
Este trayecto terrestre marcó el inicio de una operación logística extrema, realizada sin apoyo naval, sin recursos suficientes y en condiciones climáticas adversas.
📍 Entrada al teatro fluvial
Boca del Río San Carlos
En la confluencia del Río San Carlos con el Río San Juan, los costarricenses entraron por primera vez en el escenario central de la guerra fluvial.
Aquí se produjo el primer contacto indirecto con fuerzas filibusteras, y comenzó el avance hacia el este, aguas abajo.
📍 Primeros puntos estratégicos del río medio
Castillo Viejo
Antiguo fortín colonial español, deteriorado pero aún simbólico.
Su toma permitió a los costarricenses consolidar presencia en el tramo medio del río y preparar operaciones de engaño y captura de vapores enemigos.
Raudal del Toro
Zona de rápidos peligrosos, clave para emboscadas fluviales.
Aquí se desarrollaron operaciones de engaño naval, incluida la famosa maniobra de las cortinas en el vapor Bulwer, que permitió capturas sin disparar un solo tiro.
Machuca
Paso fluvial crítico, utilizado por los vapores filibusteros para el transporte de tropas y suministros.
Su control redujo la movilidad enemiga río arriba.
📍 Afluentes y control logístico
Río San Carlos
Afluente fundamental para la conexión con el interior costarricense.
Garantizaba abastecimiento humano y material desde el Valle Central.
Estero de Colpachí
Zona pantanosa cercana al delta, usada como vía secundaria y refugio natural.
Importante para operaciones discretas y movimientos ocultos.
Río Sarapiquí
Aunque no directamente parte del San Juan, fue clave como ruta alternativa de tránsito y apoyo logístico.
Conectaba el interior con el Caribe y reforzaba la presión costarricense sobre la Ruta del Tránsito.
📍 El corazón de la campaña
La Trinidad
Punto neurálgico de la campaña.
Aquí se produjo el primer enfrentamiento directo con los filibusteros y se estableció el principal campamento costarricense.
Desde La Trinidad se coordinaron las capturas de vapores, se reorganizaron tropas y se sostuvo la presión constante sobre la logística enemiga.
Es también el lugar al que Máximo Blanco fue obligado a regresar, por orden del general José Joaquín Mora, una vez consolidada la toma del fuerte río arriba.
📍 El Caribe y la Ruta del Tránsito
Greytown / San Juan del Norte
Puerto caribeño y extremo oriental del río.
Aquí se capturaron los primeros vapores filibusteros, interrumpiendo la Ruta del Tránsito que conectaba el Atlántico con el Pacífico y sustentaba el poder de William Walker.
El control de Greytown significó el colapso logístico del filibusterismo en Nicaragua.
📍 El movimiento decisivo río arriba
Fuerte San Carlos
Situado en la salida del río desde el Lago de Nicaragua, era el punto más estratégico de todo el sistema fluvial.
Tras capturar vapores en el Caribe, las fuerzas costarricenses navegaron contra corriente, río arriba, hasta tomar el fuerte.
A finales de 1856 e inicios de 1857, el Fuerte San Carlos pasó a manos costarricenses, sellando el dominio total del Río San Juan.
Este fue el punto culminante de la campaña.
Epílogo estratégico — La decisión de sobrevivir
Tras asegurar el Fuerte de San Carlos a finales de 1856 e inicios de 1857 —consolidando el control costarricense del tramo alto del Río San Juan— el mayor Máximo Blanco Rodríguez no fue “obligado a retirarse” de la campaña, como posteriormente se simplificó en algunos relatos.
Por el contrario, recibió la orden de cubrir nuevamente La Trinidad, punto neurálgico y expuesto de la línea fluvial, pero sin los recursos mínimos necesarios para sostener esa posición. Desde San José, el poder político celebraba los éxitos de la Columna de Vanguardia y capitalizaba sus victorias, pero no envió refuerzos suficientes, ni alimentos, ni municiones, ni garantizó una cadena logística básica para la supervivencia de los hombres destacados en el río.
En La Trinidad, Blanco y sus poco más de doscientos soldados quedaron aislados, enfermos, mal alimentados y con armamento cada vez más precario. Ante la evidencia de que la permanencia significaba la aniquilación silenciosa de su tropa —no por el enemigo, sino por el abandono—, Máximo Blanco tomó una decisión extrema pero responsable: abandonar la posición como acto de supervivencia colectiva, priorizando la vida de sus hombres sobre la obediencia ciega a órdenes imposibles de cumplir.
Esta decisión, tomada en condiciones límite, marcaría el inicio del desplazamiento político y simbólico de Blanco dentro del relato oficial. Mientras San José seguía celebrando las capturas de vapores y los logros estratégicos de la Campaña de Tránsito, el comandante que los había hecho posibles quedaba progresivamente desprotegido, aislado y, finalmente, silenciado.
No fue una retirada militar.
Fue el precio de haber ganado demasiado lejos del centro del poder.